*COLUMNA OPINIÓN

✍️ Guadalupe Parada
En política no existen las coincidencias, y mucho menos cuando los mensajes aparecen pared con pared.
En distintos puntos de Ciudad Juárez, una barda proclama “X un Juárez más verde” mientras, a un lado, otra sentencia sin rodeos: #EsCruz #EsCruz. Dos mensajes distintos, un mismo muro, una sola lectura política.
La narrativa se cae por su propio peso.
No es activismo ambiental espontáneo, no es una campaña ciudadana ni un llamado ecológico desinteresado.
Es propaganda cuidadosamente colocada, con colores, símbolos y tiempos que responden a una estrategia clara: posicionar a Cruz Pérez Cuéllar bajo una nueva piel política.
El verde no está ahí por el medio ambiente. Está ahí por el PVEM.
La proximidad física entre ambas bardas elimina cualquier intento de deslinde.
El mensaje verde no flota en el aire; está anclado al nombre y al hashtag del alcalde morenista.
Es el mismo actor, el mismo proyecto, la misma ambición, pero con distinto color.
Un experimento de mercadotecnia política para ir acostumbrando al electorado a una transición que en los pasillos del poder se comenta desde hace tiempo.
Porque en radio pasillos se dice sin rodeos; Cruz Pérez Cuéllar habría asegurado desde el proceso electoral pasado el respaldo del Partido Verde, no para gobernar Juárez, sino para blindar su futura candidatura a la gubernatura de Chihuahua en 2027.
Y como toda aspiración de alto vuelo, requiere posicionamiento temprano, mensajes ambiguos y recorridos “institucionales” por municipios que, casualmente, se multiplican sin agenda clara ni resultados visibles.
Mientras tanto, la ciudad real sigue sin volverse verde.
Los parques continúan abandonados, el arbolado urbano es insuficiente, el calor extremo golpea colonias sin sombra y la planeación ambiental es más discurso que política pública.
Lo que sí florece son las bardas.
La pregunta ya no es si hay mensaje subliminal; la pregunta es por qué se permite.
¿Quién paga estas pintas?
¿Con qué recursos?
¿Bajo qué figura legal?
¿Y por qué el alcalde guarda silencio ante una propaganda que claramente lo beneficia?
La exigencia ciudadana es directa: transparencia y definición política.
Si Cruz Pérez Cuéllar pretende dejar el guinda para vestirse de verde, que lo diga.
Si está en campaña adelantada, que lo asuma. Lo que no puede seguir ocurriendo es este juego de simulación donde se usan muros públicos como laboratorio electoral y a Juárez como trampolín personal.
Las bardas hablan.
Y cuando el verde se pinta junto al #EsCruz, el mensaje es claro: el camaleón ya empezó a mudar de piel.


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