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De la Tiranía al Caos.

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9 de junio de 2025

Cómo Morena convirtió el poder en ruina institucional

POR: Daniel Valles

En política, lo que no se transforma para bien, se degrada. Y en México, el llamado proceso de transformación ha derivado en su peor versión: el salto directo de la tiranía al caos.

Morena llegó al poder con la bandera de la justicia, prometiendo desterrar la corrupción, restaurar la dignidad nacional y “no mentir, no robar y no traicionar”. Cinco años después, no sólo ha incumplido su palabra, sino que ha dejado al país sumido en una entropía institucional que hace recordar —con nostalgia— los gobiernos que prometió superar.

La corrupción no sólo no desapareció: se refinó, se ocultó y se protegió desde las alturas del poder. El caso Segalmex, con un desfalco superior a los 15 mil millones de pesos, es una muestra de lo que ocurre cuando se eliminan controles y se concentra el poder sin rendición de cuentas. No hay culpables en la cárcel. Pero sí hay más becarios.

Y todo esto, en medio del desmantelamiento sistemático de las instituciones. Desapareció el INAI. Se debilitaron fideicomisos científicos, de salud y cultura. Se militarizó la administración pública. Se impuso una reforma judicial para elegir jueces por voto popular, condenando a la justicia a la demagogia. La ley ya no es ciega: ahora se hace de oídos sordos ante la corrupción del régimen.

Pero lo má

s preocupante no es sólo lo que Morena ha hecho, sino lo que ha deshecho. Y aquí entra la ley de la entropía: una vez debilitados los contrapesos, el sistema colapsa por sí solo. La república no necesita un dictador para morir; le basta con una ciudadanía indiferente y un gobierno sin freno.

Lo que estamos viendo en México ya sucedió en otros lugares: Venezuela, Cuba, Nicaragua. Se comienza con un caudillo carismático, se continúa con la persecución del disidente y se concluye con un pueblo empobrecido, manipulado y esclavizado. El Faraón moderno se llama “Estado benefactor”, y sus lisonjas anestesian al ciudadano hasta convertirlo en bestia de carga.

El problema del tirano no es sólo su ambición, sino la comodidad de sus «súbditos». Porque la esclavitud más profunda no es la impuesta, sino la aceptada. Y hoy en México se ha renunciado a la responsabilidad, a la verdad y a la virtud, a cambio de una transferencia bancaria y una promesa electoral.

La cereza del desastre es la seguridad: 125 mil desaparecidos, no pasa nada. Campos de d»exterminio» descubiertos en Jalisco, una estrategia de “abrazos, no balazos” que resultó ser “abrazos al crimen, balazos al ciudadano”. Y, mientras tanto, el gobierno negó por años la existencia del fentanilo en México, hasta que Estados Unidos les echó en cara su complicidad.

¿Y la salud? Más de 800 mil muertos por COVID-19 y un sistema de salud destruido por decisiones ideológicas. La cancelación del aeropuerto de Texcoco costó más de 300 mil millones de pesos. Nadie ha sido castigado. La impunidad es la doctrina oficial.

La historia recordará a Morena como el movimiento que usó el lenguaje de la justicia para justificar su propia injusticia. El que usó la democracia para instalar un autoritarismo. Y que terminó convirtiendo el país en un sistema en ruinas, donde reina la confusión, la arbitrariedad y la mentira.

La república aún puede salvarse. Pero sí y sólo si, los ciudadanos dejan de comportarse como súbditos. Sólo si se rescata la responsabilidad, la verdad y el valor.

Porque si la tiranía no se detiene, lo que viene no es el orden, sino el caos. Ahí, El Meollo del Asunto

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