
✍️ Guadalupe Parada
En la sesión ordinaria número 18 de Cabildo celebrada este miércoles 12 de junio en Ciudad Juárez, la educación volvió a ser la gran ausente… pese a ser el tema central. Lo que debía ser una discusión seria sobre el destino de 150 millones de pesos para infraestructura educativa, terminó siendo un desfile de contradicciones, reproches cruzados y la confirmación de que los partidos pelean por posiciones de poder, no por el bienestar de los niños juarenses.
A primera vista, el subsidio suena positivo: invertir en escuelas. Pero bajo la superficie, lo que se vivió fue un agarrón político disfrazado de preocupación por la educación.
Cada intervención parecía más interesada en pasarle factura al adversario que en resolver carencias urgentes que afectan diariamente a miles de estudiantes.
El regidor panista Alejandro Jiménez, por ejemplo, se lanzó contra los morenistas acusándolos de usar recursos públicos con fines proselitistas a favor del alcalde.
Una acusación grave… si no fuera porque segundos después, el mismo Jiménez exigía apoyar a las escuelas estatales, justo las que dependen de su partido en el gobierno estatal.
La incongruencia lo dejó como la tía imprudente en las reuniones familiares, esa que critica pero no se da cuenta que se está mordiendo la lengua.
La respuesta no se hizo esperar. El regidor morenista Antonio Alderete lo invitó a pedirle cuentas a su «jefa», la gobernadora, para que el Estado cumpla con su responsabilidad educativa. Lo secundó la regidora Karla Escalante, quien evidenció que los principales beneficiarios del subsidio eran planteles del Colegio de Bachilleres, también bajo jurisdicción estatal, y urgió al Gobierno del Estado a no lavarse las manos.
En medio del fuego cruzado, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar trató de mantenerse al margen de la batalla partidista. Defendió la inversión y negó cualquier cálculo electoral, argumentando que responde a solicitudes recibidas desde 2021, especialmente tras el deterioro que provocó el abandono de las aulas durante la pandemia. Aseguró que el municipio apoya sin importar si el plantel es estatal o federal, porque los niños son juarenses, no de partido.
Pero ni sus palabras alcanzan para disipar el hedor a oportunismo electoral.
Una vez más, queda al descubierto el uso de la educación como bandera proselitista, una agenda de votos disfrazada de interés social.
Mientras tanto, las necesidades reales siguen esperando; aulas sin clima, techos dañados, baños insalubres, niños que aprenden en condiciones indignas.
_¿Dónde está la verdadera preocupación por la educación pública? ¿Dónde está el proyecto serio, más allá del show de micrófonos y descalificaciones?
Porque lo que vimos en Cabildo no fue un debate por el futuro de Juárez, sino una batalla campal de egos y colores.
Y mientras se tiran lodo desde el estrado, en las colonias los padres siguen remendando mochilas rotas, y los maestros enseñando con las uñas.
Es hora de exigir que la educación deje de ser botín y se convierta en prioridad.


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