Corrupción, Crematorio, Fraude
2 de julio de 2025

Por: Daniel Valles.
Casi 400 cuerpos almacenados en lugar de haber sido cremados. Hoy, las familias vuelven a vivir el horror de la pérdida del ser querido.
La escena es atroz, inverosímil… pero real. Ciudad Juárez ha sido sacudida por el hallazgo de 383 cadáveres almacenados en un crematorio llamado irónicamente “Plenitud”. En vez de cenizas, los cuerpos fueron apilados en habitaciones sin refrigeración, entre papeles funerarios, fauna nociva y abandono total. Un segundo entierro emocional para cientos de familias.
Entrega de urna mortuoria.
Los nombres de las funerarias implicadas ya suenan como sinónimo de traición: Luz Divina, Latinoamericana, Capillas del Carmen, Amor Eterno, Protecto Deco. Prometieron dignidad… y entregaron engaño. Cobraron hasta 48 mil pesos por un servicio que no cumplieron. ¿Las cenizas que entregaron? Probablemente, falsas.
Raúl Rentería llegó a la Fiscalía con un folder blanco. Dentro, documentos de su padre, muerto en 2020. Hoy no sabe a qué urna le lloró. Gloria Criollo fue rechazada por no llevar todas las fotos requeridas para la identificación de sus padres. Irene Acosta revive el funeral de su esposo como una farsa cruel. No es sólo el duelo de perder a alguien: es el trauma de haberlo perdido dos veces.
Un infierno legal y sanitario
El crematorio “Plenitud”, clausurado en 2020 por desechos biológicos y olores fétidos, siguió operando de manera informal. No había refrigeración, el horno crematorio estaba inservible. El lugar era una bodega de la muerte: cuerpos desnudos, mutilados, entre bolsas, documentos y ratas.
Los cuerpos, muchos de ellos embalsamados, pertenecen a mujeres, hombres, neonatos y niños. Según Javier Sánchez, director de Servicios Periciales, la identificación será larga y dolorosa: no se puede usar ADN por los químicos, así que trabajan con fotos, ropa, dentaduras y huellas rehidratadas. Cuatro equipos forenses están rebasados. El Semefo no da abasto. Y las respuestas tardarán meses… o años.
Prisión preventiva para los responsables… ¿y las funerarias?
Dos detenidos: el dueño, José Luis A. C., y su trabajador, Facundo M. R. Ambos enfrentan cargos por violación a la Ley General de Salud y delitos contra la dignidad humana. Pero ninguna funeraria ha sido clausurada aún. A pesar de las pruebas, siguen operando. ¿Complicidad, omisión o cinismo institucional?
La Fiscalía promete una “investigación seria”, pero la revictimización ya es un hecho. Las familias reviven el horror con cada llamada, con cada urna cuestionada. El daño está hecho.
¿Qué sigue?
Esto no es sólo negligencia. Es un crimen contra la memoria, un ultraje a los muertos, una burla a los vivos. No basta con procesar a dos empleados. Se debe castigar a las funerarias, reformar las leyes y crear mecanismos reales de fiscalización. Porque la dignidad no termina con la vida.
La pregunta es: ¿cuántas más urnas contienen mentiras? ¿Cuántas más familias lloran engañadas?
Esto no puede volver a pasar. Pero en México, ya sabemos… todo puede volver a pasar. Ahí, El Meollo del Asunto


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