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Los Juegos Mundiales de Robots en Pekín: récords, aparatosas caídas y choques en los ensayos olímpicos

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Más de 2.000 humanoides compiten en la segunda edición de estas olimpiadas tecnológicas, donde dos incidentes distintos en la pista de atletismo han puesto de manifiesto los retos de frenado y estabilidad en máquinas de alta velocidad

El Mundo | Madrid

20/08/2026 20:27

Las imágenes parecen sacadas de una película de ciencia ficción, pero suceden en el presente. El Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad de Pekín acoge la segunda edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides (World Humanoid Robot Games), una cita olímpica que reúne a 2.056 máquinas de 16 países. Sin embargo, los ensayos y las primeras pruebas en la pista de atletismo ya han dejado dos momentos virales que demuestran los riesgos de llevar la ingeniería al límite.


El primer incidente lo protagonizó un robot que logró romper todos los récords de velocidad en los 100 metros lisos. Tras superar las marcas de humanos y máquinas, el autómata no consiguió detener la marcha a tiempo una vez cruzada la línea de meta y terminó colisionando contra unas cajas colocadas en el perímetro. Aunque el impacto no destruyó la máquina, dejó al descubierto las dificultades de frenado tras alcanzar aceleraciones históricas.

El segundo caso tuvo consecuencias mucho más dramáticas durante los entrenamientos en el estadio de la capital china. Un autómata de desarrollo local se lanzó a toda velocidad por la pista, pero perdió por completo el control al final del trayecto. La máquina impactó de lleno contra el colchón de seguridad y se partió por la mitad a la altura de la cintura, quedando tirada en el suelo mientras salían chispas de su estructura. Ambos episodios evidencian la gran paradoja del sector: mientras la velocidad y la agilidad avanzan a pasos gigantescos, la estabilidad y el control de frenado siguen siendo el punto más frágil de la robótica actual.

Estos contratiempos no opacan la magnitud de un evento que ha cuadruplicado su escala respecto a la edición inaugural. Unos 666 equipos (con una presencia abrumadora de la industria tecnológica china, acompañada por delegaciones de Estados Unidos, Alemania, Japón y Singapur) compiten en 50 disciplinas deportivas y de habilidad. El programa combina pruebas inspiradas en los Juegos Olímpicos tradicionales, como carreras de 100 y 1.500 metros, salto de longitud o carreras con obstáculos, junto con deportes de equipo y precisión como el fútbol, el boxeo y el tenis de mesa. Además, el calendario incluye exhibiciones de artes marciales, taichí, breakdance y bailes en pareja como el vals o la samba.

A diferencia de las demostraciones controladas de años anteriores, la normativa de esta edición exige un nivel de autonomía sin precedentes. Por primera vez, pruebas clave como los 100 metros lisos deben completarse de forma totalmente autónoma y sin ningún tipo de asistencia o teleoperación humana, reduciendo además el tiempo límite para cruzar la meta de tres minutos a tan solo uno.

Más allá del medallero, la organización busca medir la utilidad real de estas máquinas en el día a día. Por ello, el certamen incluye 21 desafíos basados en escenarios cotidianos e industriales que van desde realizar tareas de ensamblaje en fábricas o clasificar mercancía en comercios, hasta doblar ropa en entornos domésticos y actuar en simulacros de emergencia apagando incendios. Pekín utiliza así la alta competición como un banco de pruebas para evaluar si la robótica humanoide está lista para dar el salto definitivo de las pistas de atletismo al mercado laboral

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